Esta mañana trabajando dudaba de lo que muchas veces he afirmado respecto a “los tontos que son los listos y los listos que son los tontos”. Ahora creo que tendré que añadir a “los aprovechaos” y además meternos a todos en un saco y considerar que cuando nos interesa todos somos iguales y nos comportamos según el rol que más nos favorece.
Nuestra recién estrenada Ley de Dependencia me parece un buen ejemplo que corrobora lo que digo:
- Por una parte a nuestros políticos les interesa hacer abundante publicidad, sin explicar demasiado respecto a beneficiarios, plazos, prestaciones, etc… Solo en “voz bajita y letra pequeña” se explica que en principio se ayudará a grandes dependientes y por supuesto no se ponen límites a las personas que pueden solicitar ayuda.
- Por otra parte, salvando a los evidentes e indiscutibles merecedores de ayudas, muchas personas -con la picaresca que nos caracteriza- intentan no escuchar la voz bajita, ni leer la letra pequeña y se apresuran a solicitar ayuda “por si cuela..”.
Los unos y los otros anteponen sus intereses al sentido justo y práctico que favorecería la mejor aplicación de esta Ley.
Nadie piensa en el enorme derroche de recursos -administrativos, sociales y sanitarios- que se está haciendo por no informar bien y por admitir que cualquiera, sin limitación alguna, pueda solicitar ayuda por una dependencia que afortunadamente no tiene. Nadie piensa que esto hace retrasar la ayuda a quien realmente la necesita.
¿Quién vá de listo?, ¿quién se hace el tonto?, ¿quién intenta aprovechar la coyuntura?
Yo creo que todos. Cada uno desde su perspectiva…

Se han animado a comentar...