Lunes por la mañana, tempranito, llaman a mi puerta y una chica me pregunta si sé de quién son los coches que están aparcados frente a mi fachada. Me asomo y le digo que lo desconozco, (como desconozco el por qué de su interés en saberlo).
Lunes por la tarde, salgo de casa y veo la selección de zonas elegidas para pintar de amarillo el bordillo del acerado y prohibir el aparcamiento.
No han elegido entradas de garajes que no se respetan , ni esquinas especialmente peligrosas o estrechas, ni entradas de minusválidos, ni espacios para contenedores, sino escaleras cuyo acceso está a igual o mayor distancia del bordillo del acerado que el acceso a cualquier vivienda.
No lo entiendo… Es igual de molesto acceder a una vivienda con un coche aparcado en la puerta que acceder a estas escaleras… Pero éstas han sido las afortunadas y pueden lucir, desde ahora, el color del sol.
Últimamente -en esta ciudad de tráfico caótico- han proliferado tanto las prohibiciones, reservas y limitaciones de aparcamiento y han solucionado tan poco el caos que, cual Géminis que no soy, me pregunto:
Con mi mente ingenua: ¿Habrá rebajas de Titanlux amarillo?
Con mi mente malévola: ¿Estará alguien forzando la compra o alquiler de plazas en el nuevo Parking?
¿ Nos pintarán a todos de amarillo como girasoles ??????????



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