Cuando me siento feliz

11 09 2008

Las vacaciones han terminado y yo no creo en el síndrome postvacacional, pero lo cierto es que aún no me he puesto las pilas con el blog.

Han sido unas vacaciones distintas y atípicas, sin viaje, experimentando con la jardinería, con sobrinos,  algún problema y un poco de casi todo.

Cuando llevo 10 días trabajando mi hija me pone a hacer “los deberes”, ella no ordena pero sugiere amablemente, ella no te manda ir por leña pero te da la cuerda, no me dice que retome mi actividad en el blog pero me compromete a escribir 14 cosas que me hacen feliz, enviandome un “MEME” (yo no conocía ni la palabra).

No tengo en este momento ni tiempo ni tranquilidad para escribir, pero lo tomo como una buena manera de volver al blog y cambiar el chip de los últimos tiempos.

Me hacen feliz muchas pequeñas-grandes cosas, perdón no son cosas sino actitudes, sensaciones, sentimientos, etc… los que consiguen que me sienta razonablemente feliz. Ahí os dejo algunos…     

SOY FELIZ CUANDO:

- Mis personas más queridas cuentan conmigo, me demuestran cariño o me dejan demostrarlo, me piden o dan apoyo.

- Contemplo un paisaje que me hace abstraerme y vivir un rato solo para disfrutar de su visión.

- Consigo actuar como creo que tengo que hacerlo.

- Aprendo algo nuevo y bonito.

- Un libro me gusta hasta el punto de enviciarme.

- Viajo y empiezo a valorar positivamente lo que antes no valoraba en su justa medida.

- Me hacen un regalo “pensado para mí” y no de compromiso.

- Tengo una conversación clara y sincera con alguien interesante.

- Escucho una buena música.

- Me reencuentro con viejos amigos, disfruto de los actuales o hago nuevas amistades.

- Amanece sin nubes ni viento.

- O… llueve, no tengo que trabajar y hago unas migas para almorzar.

- Mis plantas están bonitas.

- Y, por supuesto, cuando mi familia y amigos están felices.





¿QUE HE HECHO YO PARA MERECER ESTO?

9 01 2008

Mi regalo de reyes 2006 Desde que recibí mis regalos de Los Reyes Magos tengo encima un “agradable peso” del que intentaré liberarme desde este mismo momento, mi hija ha tenido la idea de retarme y me ha regalado -entre otras cosas- un Blog, con el que:

- Para empezar: No sé que hacer…

- Para seguir: No pienso abandonarlo…

Ahora entiendo como deben sentirse los toreros antes de empezar cada corrida, quieren torear y hacerlo bien pero tienen miedo a como saldrá el toro. No me sentía así desde la primera vez que me puse ante el caballete de pintura que, por cierto, también me regalaron los Reyes… ¿tendrán algo contra mí?, ¿de donde sacan las ideas?. Creí que habíamos tocado techo con el viaje en globo de 2006, pero no ha sido así, ellos siguen poniendo toda su imaginación.

Es lo que pasa con los hijos hiperactivos, que ni viven ni dejan vivir, ni paran ni dejan que nadie pare, te regalan Blogs, libros, bloques de madera para hacer formas geométricas -tipo Tangram-, etc… y para colmo mi marido se une a ellos y me regala la Nintendo DS con el Más Brain Training, que me tiene de los nervios empeñandose en decirme cuál es mi edad cerebral (a mí… que siempre he dicho que la edad otorga sabiduría). Por suerte el resto de familiares y amigos han optado por regalos más clásicos y convencionales y me permiten un respiro.

Lo que no sé todavía es como voy a liberar la cantidad de adrenalina que voy a acumular con tanto esfuerzo mental y tanta inactividad física desde el sofá de casa, igual me compro unos patines y me dedico a tirarme por la calle de los escalones, porque la opción de hacer paracaidismo o algo así es más complicada.

Veo que mi familia me conoce y me devuelve la pelota… Tanto estimularles de pequeños, tanto aplaudir la creatividad, tanto intento de fomentar la comunicación, tanto inculcar determinados valores, tanto recalcar las bondades de viajar, tanto insistir en que el mundo se vive fuera de los libros, tanto y tanto y tanto, que ahora los Reyes Magos me han traido lo que yo quería: Una familia en la que, manteniendo cada uno su identidad, se mantienen fuertes lazos que nos unen, aunque no siempre sea fácil.

Agradecimiento especial: A Alberto por la dedicatoria de su libro, a Ana por no parar y a Pepe por unirse a ellos. Gracias queridos reyes.