


Después de mucho tienpo sin escribir, ahora quiero aprovechar la coyuntura - como diría mi hija – y comentar algo que me ha emocionado durante esta romería y los dos años que la han precedido.
Ya en muchas ocasiones hemos comentado lo bien que nos ha ido, el éxito de la remodelación de la casa, etc, etc…
Pero hoy quiero centrarme en los apoyos “no rocieros” que han tenido Cristobal como Hermano Mayor y Lucía, su mujer, a la que he admirado durante todo el tiempo por su gran esfuerzo en la organización y por su elegancia y saber estar manteniendose siempre en un discreto segundo plano.
No pretendo mencionar a todos los que les han ayudado, que me consta que han sido muchos y de distintas formas, sino a los que me han sorprendido por su entrega absoluta cuando nunca, que yo sepa, se han definido como Rocieros.
Salvador, Trini, Chari, José… imagino las veces que Cristobal y Lucía os habrán dado las gracias, pero os mereceis el agradecimiento de muchos más a los que nos habeis emocionado con vuestro ejemplo. Vosotros no sois simplemente socios o posible futuro de familia, hay que ser muy amigos para estar dispuestos a hacer un esfuerzo que altera -durante tanto tiempo- la vida laboral, familiar y personal, habeis estado siempre al pie del cañón “aparcando” cada uno sus circunstancias, con el único fin de apoyar a Cristobal y Lucía. Y… ¿ NO SOIS ROCIEROS ? yo creo que sí, que esto es ser Rociero.
Todos los Hermanos Mayores cuentan con ayuda de amigos y familiares, pero estos me han impresionado especialmente y estoy orgullosa de sentirme, desde ahora, un poco más cerca de ellos.


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